sábado, 10 de septiembre de 2016

EN EL CENTENARIO DE LA ESCUELA GRANJA DE TANDIL

LA ESCUELA GRANJA
Recordando sus inicios centenarios…

Antecedentes de la educación agropecuaria en la Argentina
El primer antecedente que puede señalarse en la materia, es la creación en 1823 de la “Escuela de Agricultura Práctica y Jardín de Aclimatación" dispuesta por Bernardino Rivadavia. Posteriormente, en 1868, se registra la fundación del "Instituto Agrícola" en Santa Catalina (hoy partido de Lomas de Zamora). En 1870, el irlandés P. Boockey, su propietario, vendió las tierras al estado provincial y poco tiempo después se estableció allí un Instituto Agrícola, proyecto  que no se llegó a ejecutar. Inmediatamente se propuso la fundación de una Escuela Práctica de Agricultura, con la cual se inicia una etapa distinta en la historia del lugar, fomentada por el Ing. Agr. Eduardo Olivera y asociada al desarrollo científico y educativo, la que funcionó hasta 1880, creándose al año siguiente el Instituto Agronómico-Veterinario, que inició sus actividades el 6 de agosto de 1883, quedando establecida esa fecha como el día de los Estudios Agronómico-Veterinarios en la Argentina.
En 1897, atendiendo a las necesidades de los productores, se creó en Santa Catalina, una nueva Escuela Práctica de Agricultura y Ganadería con el objeto de brindar una enseñanza esencialmente práctica y destinada a las labores de campo.
Hacia 1870 ya existían escuelas de la modalidad en el nivel secundario: las escuelas agronómicas de Salta, Tucumán, Mendoza y otras provincias, concebidas durante la presidencia de Sarmiento.
Por decreto Nº 877 de 1961, el establecimiento de Santa Catalina fue declarado Lugar Histórico Nacional por ser el sitio que vio nacer la Educación Agropecuaria en el país.
Entre los años ´60 y los ’80, fue ampliándose muy significativamente la cantidad de escuelas de la modalidad dependientes de las provincias y también de gestión privada. El panorama de la educación agropecuaria de todo el país, al iniciarse el proceso de transferencia de los servicios educativos a las provincias (1993), muestra así una diversidad notable respecto a los planes aplicados y a los modelos organizacionales.
EN TANDIL
Próxima a Tandil, a unos  10 km. de la ciudad,  sobre la ruta 30 (acceso a la 74) y dentro del denominado "Circuito " se encuentra la hoy  Escuela de Educación Agraria N° 1 “Dr. Ramón Santamarina”. Enmarcada  por una añosa arboleda  con las más variadas especies forestales, se destaca el viejo edificio escolar, de una concepción arquitectónica, típica de principios de siglo XX.  A la entrada principal se observa el monumento erigido en homenaje al Dr. Ramón Santamarina obra del español Miguel Blay  realizada en Carrara y ejecutada en Madrid en 1914.
Por caminos internos del parque se accede a otras construcciones que pertenecen a distintas secciones. El campo de producción y el parque abarcan una extensión total  de 297.5 Has., con un paisaje ondulado típico de la zona, de fértiles tierras y singular  belleza.
Esta Escuela nació por la voluntad de honrar la memoria del Dr. Ramón Santamarina (1861-1909), por parte de un grupo de sus más allegados amigos que formaron en el año 1913 una Comisión de Homenaje, presidida por Luis E. Zuberbuller, cuyo secretario fue Julián Solveyra, en tanto representaba a la familia Santamarina, el Dr. Semprún.
El 24 de diciembre de ese año, María Gastañaga, viuda de Santamarina, donó 100 ha. a esta Comisión con la finalidad de levantar en ellas una Escuela de Agricultura, la que por medio de una suscripción pública logró reunir la cantidad de 250.000 pesos e inició la construcción del edificio escolar y los anexos.
A partir de una entrevista, en 1915, el Dr. Calderón, ministro de Agricultura, hizo activas gestiones para que se destinara este terreno y los edificios donados, a la organización de la Primera Escuela del Hogar Agrícola para Mujeres. Como consecuencia, el 8 de mayo de 1915, el Gobierno nacional, aceptó la donación por medio de un decreto  firmado por el Presidente de la Nación Victorino de La Plaza  y los ministros Horacio Calderón, Enrique Carbó, Ángel P. AlIaria y Miguel S. Ortiz. En él se establece que sobre la donación recibida "con sus construcciones totalmente terminadas"  se creará la “Escuela del Hogar Agrícola Ramón Santamarina” para mujeres, previendo además la asignación de una suma de 10.000 pesos m/n para los primeros gastos y nombrando a la primera Directora, Graciela Road de Rueda (Vice-directora de la Escuela "Dolores de Lavalle”). Se establecía también un Plan de Estudios que comprendía: Arboricultura, Horticultura, Lechería, Cría e Industria del Cerdo y  de aves de corral, Agricultura General y Especial y Economía
Doméstica, (cocina, lavado, planchado, higiene, orden interno, contabilidad y costura).
Se establecieron como condiciones para ingresar, que las aspirantes tuvieran cumplido los 17 años de edad y cursado el 6to. grado de la escuela primaria. El 30 de junio, en Tandil, el Sub-director de Enseñanza e Investigaciones Agrícolas Ing. Luis M. del Carril, en nombre y representación del ministro de Agricultura, recibió de la Comisión de Homenaje, representada por Luis E. Zuberbuller  y   Julián Solveyra, el título de propiedad de los terrenos, edificios e instalaciones anexas, para la fundación de la Escuela de Agricultura que recibió el nombre de "Escuela del Hogar Agrícola Ramón Santamarina" destinada a la instrucción doméstica y profesional de mujeres. 
El 23 de setiembre de 1915, en el despacho del Presidente  Victorino de La Plaza se firmó la escritura Nro.198 ante el Escribano Mayor de Gobierno, Enrique Garrido, por parte del Presidente de la Nación, el ministro de Agricultura y los Sres. Zuberbuller y Solveyra; en calidad de testigos lo hicieron Eduardo Pacheco y Bernardo Echegaray.
La Escuela creada dependía directamente de la Dirección General de Enseñanza e Investigación agrícola, que aprobó el Reglamento y plan de estudios, estableciendo los objetivos:
Art. 1°: “La Escuela del Hogar Agrícola Ramón Santamarina" tendrá por objeto:
a)  'Enseñar a las mujeres jóvenes que tengan una orientación y una instrucción previa determinada, todos los detalles de la vida del hogar, considerados como modelos, habilitándose de esta forma a la mujer para su intervención en las administraciones rurales, así como para extender a todo el País los beneficios de este género de enseñanza".
b) "Enseñar a las hijas de los agricultores a aprovechar de los recursos que les brinda la propia chacra, cimentando en las clases rurales eI amor del hogar, inculcándoles principios de orden, economía, y tratando de desarrollar la habilidad para coordinar los actos cotidianos, en el sentido de realizar un fin práctico determinado y en persecución de un ideal profesional".
c) "Llevar por los medios expresados, hasta los centros más remotos, una Educación profesional práctica y concreta".
A partir de este momento comenzó su organización. Para ello y para cumplir los objetivos propuestos, el Ministerio de Agricultura otorgó dos becas para cada provincia destinadas a la formación de maestras o profesoras diplomadas para realizar el primer curso y luego difundir este tipo de enseñanza en el país. La respuesta a esta difusión fue de tal magnitud que hubo que restringir el número de las aceptaciones de las solicitudes de aspirantes, dado que los recursos de entonces solo preveían 50 alumnas.
En noviembre de 1915 se iniciaron los primeros cursos, que se prolongaron durante el año siguiente en medio de grandes dificultades financieras, con carencia de elementos industriales para la enseñanza técnica y del suficiente número de maestras y profesores, pero con la extraordinaria voluntad del personal y alumnas, se logró un funcionamiento adecuado.
La inauguración oficial de la Escuela se realizó el día 24 de setiembre de 1916, egresando las primeras 15 alumnas en noviembre de ese año, a quienes se entregó el título de “Maestras del Hogar Agrícola", cuya función estaba destinada a la enseñanza práctica directa a las hijas de los agricultores de las distintas regiones del país, para lo que la Dirección de Enseñanza e Investigaciones, organizó cursos de verano, que las egresadas de esta Escuela realizarían en Escuelas de Agricultura en distintas zonas en período de vacaciones.
En 1917, ya con instalaciones más adecuadas y más materiales para la enseñanza, se incorporaron 50 alumnas internas para su capacitación como maestras, y, en forma paralela, se organizó un curso de aplicación destinado a hijas de productores locales, con un cupo máximo de 50 alumnas con régimen de medio-internas.
En diciembre de 1918 se designó Director de la Escuela a  Marcial E. Boudin que debió afrontar las dificultades presupuestarias y técnicas  que se presentaron, lo que sumadas a otras, determinaron su cierre en enero de 1919 por resolución del Ministerio de Agricultura, cierre que se prolongó hasta octubre de 1922.  En noviembre de ese año el Ing. Alberto Mugarza reemplazó en la Dirección a Boudin, destinando el establecimiento a Granja con el dictado de cursos cortos hasta que en 1925 y previa modificación del reglamento General y Planes de Estudios para Escuelas Especiales y Prácticas de Agricultura, la Escuela fue dotada de nuevas construcciones y mejoras; y por Resolución Ministerial del 25 de agosto de 1925 se dispuso la creación de una Escuela Práctica de Lechería e Industrias de Granja denominándose a la Escuela con el nombre “Granja Nacional Dr. Ramón Santamarina", con el dictado de cursos especializados de lechería, con el objeto de ejecutar una enseñanza práctica un tanto similar a la de la explotación privada
Se puede decir que en el año 1924 la Escuela logró su consolidación definitiva, ya que fue contratado en el extranjero por el Ministerio, John E. B. Radcliffe, designado Director en junio y que fue el que contando con el apoyo del ministro, se abocó a la tarea de la reorganización de la Escuela. Se levantaron importantes construcciones, como la fábrica de productos lácteos, se efectuaron obras de reparación de los edificios existentes, dado el largo tiempo en que la Escuela permaneció prácticamente inactiva y asimismo se incorporó nuevo equipamiento. En esta época la Fábrica de Productos Lácteos fue provista con la última palabra en maquinarias y también una cámara frigorífica con su correspondiente ante-cámara y una ordeñadora mecánica "Alfa Laval”. La enseñanza era esencialmente práctica y "a pie de obra" y como complemento se daban clases teóricas de 5 o 6  horas semanales. Estas modificaciones en la estructura de la Escuela, así como el equipamiento necesario, se concretaron gracias a la gestión de Radcliffe y el apoyo del ministro Le Bretón. Su gestión  se extendió hasta mayo de 1926, en que fue nombrado Director el Ing. Agr. Segundo E. Heredia.
Terminadas las reparaciones y transformaciones a que fueron sometidos los edificios y las instalaciones y equipos de la Escuela, en agosto de 1927 se procedió a la apertura de cursos, uno elemental y otro de especialización en lechería. El primero destinado a quienes hubieran aprobado 4to. grado de la escuela primaria, y el segundo para egresados de las Facultades y Escuelas de Agricultura, con una duración total, en ambos cursos, de 10 meses.
El equipamiento y la organización fueron acompañados por una amplia campaña de difusión sobre la enseñanza que se impartiría en la Escuela, y a través del Ministerio de Agricultura, conjuntamente con el Director  Heredia se enviaron artículos para su publicación en periódicos y diarios latinoamericanos, ya que se contaba con una infraestructura y planes de estudios que estos países no habían desarrollado
EI rendimiento de la fábrica de productos lácteos, a sólo un año de iniciar la elaboración,  comenzó a obtener excelentes resultados. En 1927, dirigida por el profesor Christian Lauridsen (de  origen dinamarqués y especialmente contratado por el Gobierno Nacional) obtuvo los primeros lauros. En ese año se exportaron a Inglaterra 6.000 kg. de queso Cheddar, por medio del representante en Londres del Ministerio de Agricultura.   Al respecto, informaciones periodísticas de la época dan cuenta de la aceptación que tuvieron los quesos elaborados en la Escuela.
Éste y otros logros obtenidos por estos productos hablan a las claras de la excelencia, capacidad y empeño del jefe de la fábrica, quien, además, supo generar discípulos que se desempeñaron eficientemente en otras fábricas de Iácteos de la época, y también en el manejo de los recursos de la Escuela, capacitados en el arte de la producción, de tipo artesanal, de quesos de gran calidad. Lauridsen debió ser reemplazado por el Agr. Horacio M. Dimier,  ya que debió solicitar licencia.
Periódicos de la época señalan la participación, con destacado éxito, en diferentes exposiciones a las que  concurría exhibiendo todos los productos elaborados. En “La Razón” del 22 de junio de 1927 se lee: "Los quesos cheddar han obtenido los más altos premios de las exposiciones de Palermo y Rosario, gozando de general aceptación en los mercados de consumo nacional”. En ese año la producción tuvo un aumento pronunciado y se participó de exposiciones importantes como Palermo y otras, obteniendo premios relevantes.
De 1930 en adelante.
En 1935 dejó la dirección Heredia y asumió el Ing. Agr. José López Galán. En 1936 el 86 % de la producción lechera de la Escuela fue dedicada a la fabricación del afamado queso Cheddar, batiéndose al  año siguiente el récord en la producción de sus quesos más famosos por la época: el ya citado Cheddar, el Banquete y el Sierras del Tandil, superándose  nuevamente la marca en 1941 y continuando en alza ininterrumpida, dejando atrás cifras de años anteriores. El refinado Cheddar  y el ya por entonces tradicional Banquete fueron los “reyes” de la producción “granjera”.
Fue bajo la Dirección de López Galán cuando se produjeron las diferentes transformaciones  en la búsqueda de un perfil escolar definido. Las diferentes orientaciones dadas a la Escuela, priorizando  a distintas  secciones en detrimento de otras, que se produjeron, siempre fueron en función de las directivas recibidas de las autoridades,  que no siempre interpretaron no sólo la realidad regional, sino el espíritu de los hombres que lograron desarrollar, equipar y especializar producciones o sectores que luego, por las restricciones impuestas, se debieron desactivar.
El período 1952 a 1955, con el sistema de total gratuidad de la enseñanza impartida en la Escuela, el pago de porcentajes sobre lo producido y la disminución del presupuesto asignado, produjo situaciones difíciles, a tal punto que no se pudo continuar con este sistema.
La dirección de la Escuela continuó a cargo de  López Galán, hasta junio de 1961, haciéndose acreedor a un merecido descanso. Su gestión al frente de la Escuela lo ubica como el Director de mayor permanencia en el cargo: 26 años en los que dejó lo mejor de sí para el establecimiento escolar. En su recuerdo se bautizó con su nombre un grupo de aulas  inauguradas en la Escuela en 1986 al cumplirse los 70 años de su fundación.
En junio de 1961 se hizo cargo de la Dirección el Ing. Agr. Alberto Antonio Novelli, bajo su Dirección  se constituyó la Asociación Cooperadora con características especiales en cuanto a sus integrantes. La gestión de Novelli fue intensa y duró hasta 1969, en que fue ascendido a Supervisor, cubriendo interinamente el cargo el Ing. Agr. Alfredo Martínez Goya, hasta 1970 en que asumió la Dirección el Ing. Agr. Juan B. Larco cuya idónea conducción ejerció hasta 1983, sucediéndole: el Ing. Agr. Alfredo Martínez Goya hasta 1992, luego el Ing. Agr. Guillermo Martignoni, posteriormente el Prof. Carlos Dillon y el Méd. Vet. Carlos Merzario.
El devenir de la Escuela llevó a crear un Área de Educación No Formal, que dio posibilidades de capacitación en prácticamente todos los estratos laborales que componen la explotación agropecuaria y de apoyo al hogar rural asistiendo asimismo a otras ramas de la educación, capacitando docentes de primarias rurales y urbanas aportando apoyo pedagógico y didáctico en temas agropecuarios, desarrollando cursos destinados a sus alumnos, complementando la formación, y también para aquellos que abandonan la educación formal capacitándolos en aspectos que les brinda posibilidades de realización personal en el mundo del trabajo.
La Escuela  continúa en su apoyo a la comunidad, la región, la provincia y el país esgrimiendo como estandarte el lema que figura en su escudo: ”Ad Astra Per Aspera” , que significa  en castellano «A través del esfuerzo, el triunfo», o «Por el sendero áspero, a las estrellas”.
La gestión de las distintas autoridades que pasaron por la Escuela le fueron dando proyección, superando momentos difíciles, con la experta conducción de los ya citados directores y de la actual, Jorgelina Preciado.

Hoy en su centenario, la “Escuela Agraria N° 1 Dr. Ramón Santamarina” continúa en el sendero que la constituyó en un prestigioso símbolo de Tandil.

Daniel Eduardo Pérez

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