martes, 15 de noviembre de 2016

ALGUNOS DE LOS HECHOS QUE MARCARON LA HISTORIA DEL TANDIL

HECHOS QUE MARCARON LA HISTORIA DEL TANDIL
Crónica incompleta

La rica historia de Tandil es un proceso inserto en el marco del devenir del país. Sin embargo hubo momentos que señalaron hitos en los diferentes estadios en la que la podemos estructurar. Hechos o sucesos que quedaron marcados a fuego en la memoria de los tandilenses y que a lo largo del siglo XX forjaron el Tandil que afronta el siglo XXI.
No pretendemos hacer un minucioso inventario de los mismos, simplemente recordar algunos de los más destacados, a nuestra modesta apreciación, positivos unos, negativos otros, pero que fueron puntos de partida, en muchos casos, para el crecimiento de esta sociedad en la que vivimos.
En el siglo XIX, desde el momento fundacional, aquel 4 de abril de 1823 , podemos señalar la Revolución de los Libres del Sud, en 1839, que culminó con la designación del primer Juez de Paz como máxima autoridad del partido; la elección de la primera Comisión Municipal, en 1854, año en el que también fue designado el primer Cura Párroco y en el que cobró forma el primer intento de escuela, todo ello postergado por los malones de 1855 y 1856; la creación del primer Circo de Carreras (el hipódromo más antiguo de Sudamérica, del Club Hípico)  en 1866; la matanza de 36 extranjeros, el 1 de enero de 1872, a manos de la banda dirigida por el tristemente célebre Tata Dios ; la participación de Tandil en la Revolución de Mitre en 1874; la instalación del telégrafo provincial en 1876; la erección del Templo Danés  en 1877 y del Católico al año siguiente; la creación del Asilo San Juan, por la Logia “Luz del Sud” en 1880; la llegada del ferrocarril  en 1883 y del teléfono en 1886, año en el que se designó el Primer Intendente, Pedro Duffau que será quien entre otras obras de sus tres mandatos, dejó el primer empedrado en 1888.
Ya para esa época circulaban en Tandil varios periódicos, siendo el más trascendente y que ha llegado hasta nuestros días, El Eco de Tandil, fundado en 1882 ( el más antiguo de la provincia y cuarto más antiguo del país), satisfaciendo las necesidades de una sociedad en crecimiento que ya contaba con una escuela para varones (1857) y otra para mujeres (1859) y que se vería enriquecida con otras, entre ellas el Colegio Sagrada Familia, fundado en 1896, al año siguiente de ser Tandil declarada ciudad.
Recién comenzado el siglo, en 1902, y a través del empuje de sus comerciantes, se creó el Banco Comercial del Tandil, banco de capitales locales que con el paso del tiempo sufriría las consecuencias económicas del orden nacional y que desapareció. El Banco Comercial, que cumplió una verdadera tarea de apoyo a la industria y al comercio de la ciudad, se había sumado a la existencia del Nación, que estaba desde 1892.
Las demandas de progreso material de la sociedad de la época se vio satisfecha con el reemplazo del alumbrado público existente por el eléctrico, cuya concesión fue otorgada en 1903 y que treinta años más tarde estaría a cargo de una empresa gestada casi épicamente, como es la Usina Popular.
En 1904 veía la luz en Tandil, el primer diario (hasta entonces sólo eran periódicos), fundado por José A. Cabral, con el nombre de Democracia. En 1907 se instaló el Distrito Militar y al año siguiente la Congregación de los Hermanos de la Sagrada Familia creaba el Colegio San José, que hasta hoy cubre un espacio significativo en la educación.
Para ese entonces ya en la ciudad se podían ver películas (con ensayos desde 1905 y 1906) y meses después de fundado el Colegio San José, nacía la Biblioteca Rivadavia, que hasta nuestros días ilumina desde sus anaqueles la cultura local.
Familias de pioneros, como la de don Ramón Santamarina, dejaron en esos primeros años del siglo, obras imperecederas que hoy son de importancia capital. Tal el caso del Hospital Municipal Ramón Santamarina y de la iglesia Santa Ana, ambos inauguradas en 1909, en memoria de aquel gallego que tanto quiso a Tandil.
En política, a la Unión Cívica Radical , que en 1893 se había organizado localmente, se sumó, hacia 1909 el Partido Conservador, los que con el posterior nacimiento del Partido Socialista (1912) y del peronismo (1944/45), conformaron las grandes fuerzas que tienen vigencia hasta la actualidad, con la incorporación de otros partidos menores, manteniendo Tandil desde aquellas épocas un fuerte carácter caudillista que llegó hasta los días que corren, aún más allá de las estructuras formales, como fue el caso inédito de Julio J. Zanatelli.
El desarrollo de la educación tuvo en la historia de Tandil un hito destacado con la creación, en 1910, de la Escuela Normal, en la esquina de Maipú y Alem, en el viejo edificio del Asilo San Juan y que tuvo su nuevo y magnífico inmueble, en 1943, al inaugurarse las instalaciones de la Av. Santamarina.
En el turno de los hechos funestos y que dejó una profunda cicatriz, la citada caída de la Piedra Movediza el 29 de febrero de 1912.
En 1914, dos pioneros de la aviación volarán con un aparato cada uno por vez primera los cielos de Tandil, serían ellos Bartolomé Cattáneo y el gran Eduardo Olivero, haciendo honor a la fama que tendría Tandil como una de las cunas del vuelo y que con el paso de los años, se vio enriquecida con la existencia de la Base Aérea, creada en 1946 y por la que pasaran grandes pilotos de la aviación argentina, algunos de ellos héroes de Malvinas.
La década del '20 regaló a la ciudad con los edificios más imponentes y que aún hoy son reservados al patrimonio arquitectónico e histórico y lucen como lo que fueron: ejemplos de la  belle époque. Nos referimos naturalmente, al Palacio Municipal, el Palace Hotel (actual sede de la Universidad), y el ex Banco Hipotecario.
También y desde 1919, el diario Nueva Era, anoticiaba a los tandilenses desde sus páginas e intentaba la primera transmisión radial  de la ciudad. El centenario de la fundación se acercaba y a los logros en materia arquitectónica y cultural, además de la económica, se habían incorporado la Academia de Bellas Artes fundada por Vicente Seritti y la Cámara Comercial (1922), dotando a los comerciantes y posteriormente a los industriales de un lugar y un foro donde plantear  gremialmente sus problemas y aportar las soluciones.
Seguramente la obra más destacada que nos quedó a los tandilenses de los festejos del centenario de la ciudad en 1923, fue el legado del Parque Independencia, cerro al que en ese año se le emplazó la estatua ecuestre del fundador, obra del escultor Arturo Dresco,  el castillo morisco de la cima, donado por la colectividad española y la hoy tradicional portada, donada por los italianos, configurando lo que es una verdadera postal referencial de Tandil.
Pasados a medias los efectos de la crisis del '30, Tandil mostró su entereza en el sector agropecuario ofreciendo la Primera Muestra Agrícola Ganadera y creando, en 1931, la Sociedad Rural. Ya en 1933, una verdadera epopeya comenzó a vivirse al crearse la Usina Popular, que con el aporte de ilustres vecinos de la ciudad, encararía la lucha antimonopolio y daría lugar a la existencia de esta empresa hoy de relevante importancia.
Dos años más tarde, la medicina local se vería enriquecida con el aporte privado, al fundarse el Sanatorio Tandil, hoy centro de excelencia donde prestigiosos profesionales marcaron una verdadera etapa en la especialidad.
En las artes, la labor pionera de Vicente Seritti y el apoyo e iniciativa de vecinos como José Manochi , Manuel Cordeu, Antonio Santamarina y Juan Buzón, posibilitaría la creación , en 1937, del Museo Municipal de Bellas Artes, cuyo edificio fue inaugurado al año siguiente, constituyéndose en patrimonio extraordinario de Tandil, con obras de los más destacados artistas.
En el deporte, la historia del siglo había tenido logros extraordinarios como los de Eduardo Olivero (aviación), Héctor Méndez (boxeo), Simón Delpech (atletismo y boxeo) y María Elena Tuculet (natación), a los que se incorporó el automovilista José Canziani, cuando en 1940 obtuvo el campeonato argentino y en 1943, Alberto Daher el campeonato latinoamericano de boxeo de su categoría.
Década pródiga en creaciones que disfrutamos actualmente, el progreso  para mejorar la calidad de vida se vio favorecido con un gran salto cualitativo, cuando en 1940, Tandil gozó con el agua corriente, a través de la distribución que, con la inauguración en ese año del tanque de almacenaje, en la Plaza Brig. Martín Rodríguez (antigua plaza de carretas), permitiría disponer de agua potable a los vecinos que pronto se conectaron a la red domiciliaria que se construyó
Por su parte, los productores agrícolas locales, formaban la Seccional Tandil de la Federación Agraria, en 1942, con lo que el sector respondía a los pequeños y medianos empresarios del campo.
El 10 de enero de 1943, se inauguró una de las obras más importantes del siglo, tanto por su significación intrínseca, como por su trascendencia nacional e internacional: el Calvario, fruto de la conjunción del arte y la fe y del trabajo y la generosidad de muchos vecinos de Tandil, que permitieron convertir el "cerro Redolatti" en una obra única en América, completada luego en 1947, con la Capilla Santa Gemma y en 1967 con la Gruta de Lourdes. Visitado por miles de peregrinos, esta obra monumental, se vio complementada con una expresión, que, nacida en 1948, hoy se transformó en el mayor espectáculo cultural de la ciudad. Nos estamos refiriendo a las Escenas de la Redención, que desde 1964, se realizan en el Anfiteatro y que deben su trascendencia a la iniciativa de tres recordados hombres del Tandil de la segunda mitad de siglo: Mons. Luis J. Actis, Jorge Lester y Enrique Ferrarese.
Múltiples expresiones vieron la luz en este período, rico en su diversidad y que significaron hitos que marcaron una etapa que en estos días apreciamos en toda su dimensión. En 1944 llegó a la ciudad el Regimiento 1 de Caballería; en 1948, nacía la empresa privada de más importancia que durante generaciones tuvo la ciudad: Metalúrgica Tandil, fruto del empuje  visionario de hombres que habían seguido la escuela de los pioneros de la industria metalúrgica en nuestra ciudad, los hermanos Bariffi, que habían fundado BIMA, que desde las primeras décadas del siglo instalaron a Tandil en el mercado nacional. También en aquel año, se incorporaba el Barrio Obrero, que beneficiaba a un sector importante de trabajadores los que por otra parte se organizaron gremialmente en la célebre C. G. T., al siguiente año; en ese 1948, la Clínica Modelo enriquecía con el aporte de recordados profesionales, la medicina local, y en ese año, también, el primer edificio horizontal (Tandilsa), daba nacimiento a un nuevo tipo de construcción al que ya hoy estamos habituados, y que tuvo inmediata continuación al año siguiente con el edificio de La Tandilense. No eran sólo cambios materiales, en realidad estaban marcando cambios culturales, que se vieron reafirmados en 1950, con el Salón Parroquial, luego Teatro Estrada (hoy con el nombre de Teatro del Fuerte) impulsado por el Párroco Mons. Actis, por el que desfilaron innumerables muestras de cultura.
Entre ese año y el siguiente, el Destacamento de Bomberos vino para quedarse y mucho tuvo que trabajar en otra fecha funesta que marcó el siglo : las inundaciones de noviembre de 1951, que con su trágico saldo de 11 muertos y pérdidas materiales enormes, abrió paso sin embargo a otra obra que sería de las más trascendentes. Así fue, ya que Tandil se puso manos a la obra para proyectar un dique que contuviera las aguas aluvionales que bajaban de las sierras y conformara una barrera para evitar que la triste jornada se repitiera.
Tras proyectos y gestiones múltiples, el 19 de enero de 1962, quedó inaugurado el Dique y Lago del Fuerte, con la presencia del Presidente Arturo Frondizi. Nacidos de una desgracia, se transformaron rápidamente en un atractivo turístico que con el Parque dieron lugar a un verdadero complejo lacustre-serrano.
Retornando a la década del '50, podemos señalar pasos importantes dados en pos de la salud de la población, con la inauguración de la Clínica Chacabuco, por parte de la Sociedad Italiana de Socorros Mutuos, en 1955 y la iniciación de las obras cloacales que entre 1956 y 1959, brindaron a la ciudadanía un servicio exigido por el avance poblacional y la demanda de mejoras sanitarias.
Hemos señalado algunos momentos destacados del deporte, pero faltaba que el más popular estuviera presente, Fue entre 1958 y 1960 puntos casi épicos del fútbol, cuando primero el seleccionado local   obtuvo el subcampeonato provincial y dos años después el campeonato, marcando gloriosos días de festejos populares.
Celebraciones gozosas comenzaron también a pergeñarse en esa década, sólo que en este caso los "inventores" fueron los estudiantes secundarios que dieron lugar a una manifestación que hoy está "metida" en el corazón de Tandil y especialmente en su juventud: la Farándula.
Entre 1960 y 1970 avances materiales y tecnológicos y muy especialmente culturales, perfilaron logros memorables. En 1961 , se pavimentó la ruta nacional 226 y dieron comienzo las obras que concluirían en 1965 con la dotación de gas natural con sus respectivas redes domiciliarias; en 1963, se inauguró el Museo del Fuerte, que constituye uno de los emprendimientos privados más ricos como legado para el patrimonio cultural de la ciudad, merced al esfuerzo de un núcleo visionario de vecinos, entre ellos Carlos Allende y Ricardo Ballent ; el 30 de mayo de 1964, en el Salón Blanco de la Municipalidad, se inauguraba la Universidad de Tandil, a través del impulso generoso de uno de los grandes del siglo, el Dr. Osvaldo M. Zarini, quien logró tras tenaz y difícil lucha encolumnar a Tandil tras esta verdadera "quijotada" que constituye una verdadera bisagra histórica , ya que en el esfuerzo privado nacían los primeros estudios universitarios en la zona, lo que daría lugar a la posterior nacionalización, junto a los institutos de Azul y Olavarría y a la creación de la Universidad Nacional del Centro, en 1974, la más valiosa contribución, en suma ,de esta segunda mitad del siglo XX.
En el mismo año de la inauguración de la Universidad, se incorporaron a la ciudad dos obras magníficas: el Anfiteatro Municipal y el Monumento a Juan Fugl, obra del ya citado escultor Carlos Allende, que disfrutamos y son ya una parte del paisaje de los tandilenses.
En 1965, el Correo dispuso de un nuevo edificio y cuatro años después las comunicaciones vía satélite podían realizarse merced a la antena respectiva, lo que permitiría en e se 1969, completarse con la nueva central telefónica automática. En ese mismo año, el Templo parroquial, inauguraba las nuevas torres, donde se instaló el carrillón, las que al presente le dan su fisonomía.
Un año antes, Tandil incorporaba para el disfrute propio y de visitantes el piletón municipal y el monumento al Libertador Gral. San Martín, que conformaron dos nuevos polos de atracción turística. Los años '70, tan especiales en nuestra historia, se iniciaron el mismo 1 de enero de 1970, con la emisión de la primera radio AM-luego de aquel pionero intento de Nueva Era-que tuvo la ciudad: L. U.22 Radio Tandil , y prosiguieron también en la faz cultural con la creación del Coro Estable Municipal (1972) y de la Comedia Municipal.
Ya más cercanos a los días que corren, podemos señalar dos hechos trascendentes y que  son, no casualmente, de índole cultural: la inauguración del primer edificio del Campus Universitario (1982), gestado por iniciativa del Rector Raúl Cruz, y la inauguración de la primera empresa de TV por cable Cerrovisión (1985), que completaba el espectro de los medios de comunicación.
El deporte siguió dando satisfacciones a los tandilenses a través de los sucesores de los ya mencionado en otros párrafos y a los que se agregaron nombres como los de Jorge Batiz y Alberto Ferreyra, campeones de ciclismo, allá por mediados de la década del '50; Adolfo Pendás en boxeo y los de Manuel Fernández y Susana Mayón en tiro, para llegar a los días cercanos en que los populares nombres de Carlos Jarque, Guillermo Pérez Roldán, el Tano Pernía, Graciano Pintore, el Chino Zulberti, César Villarruel, Elisa Cobanea, Fabián Acuña , Bernardo Romeo ,Mauro Camoranesi, Mariano Zabaleta, Juan Mónaco, Mariano González y Juan Martín del Potro, entre otros, marcan la presencia de jóvenes destacados en diversos deportes a nivel nacional e internacional.
Decíamos en el título, crónica incompleta. Necesariamente incompleta, porque sólo dejamos anotados algunos momentos, algunos procesos, algunos nombres. Quedaron muchos más, pero no era la pretensión de un inventario. Visitas ilustres, sucesos diversos que fueron noticia, buenas algunas malas otras, quedaron en el tintero, porque era inevitable.
Nos espera un futuro que siempre tenemos que construir, sin olvidar el pasado ni dejar que el presente nos avasalle. La esperanza de un mundo mejor, más digno y más justo, estará en las manos de los que tomarán la posta. Esperemos que sepan optar por el ser más que por el tener más, e ir hacia una humanidad más solidaria. Nuevo siglo, nuevos desafíos, ¿nuevo hombre?...

Daniel Eduardo Pérez









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